viernes, 21 de noviembre de 2008

PRONUNCIAMIENTO DEL IX CONGRESO INTERNACIONAL DE PSICOLOGIA SOCIAL DE LA LIBERACIÓN

Pensar la psicología con el corazón.
Si estamos en Chiapas es porque este lugar es un lugar emblemático de lo que ha ocurrido en estos más de 20 años desde que Ignacio Martín Baró formuló las ideas que dan lugar a lo que hoy llamamos psicología de la liberación. Y fue asesinado por ella.
Asistimos en estos años a un agravamiento de las formas de aplicación del capitalismo. Su rostro neoliberal, la exclusión de las mayorías de cualquier proyecto y la sofisticada violencia para reprimir todas las expresiones liberadoras.
A la par en estos años han florecido miles de trabajos y empeños, pequeños, en lo oscuro, a veces invisibles. No sólo las cristalizaciones visibles de los foros mundiales, los intentos de gobiernos mezcla de esperanza y complejidad, sino también, y por eso estamos aquí, en la multiplicidad de apariciones de movimientos indígenas, la autonomía de los pueblos como camino, su encuentro como autores de la historia y en especial, con los ojos de América y del mundo puestos en ella, la experiencia zapatista. Su aparición y sus prácticas en estos veinte años, nos aportan aprendizajes y esperanza.
Nuestras prácticas no pueden provenir de lo establecido por las condiciones presentes. Nuestra guía es una ética de liberación, enfrentar el sufrimiento humano, resultado de la inequidad. Y abrir caminos para la felicidad.
Y en este congreso, encontramos, en la asistencia y en el interés suscitado dos cosas importantes.
La primera es la vigencia de aquel pensamiento originalmente establecido con las palabras de psicología de la liberación. Una ventana. Un pensamiento mantenido vigente por medio del esfuerzo y el trabajo de muchos hombres y mujeres que lo han practicado, lo han complejizado y actualizado. Una muestra visible son estos nueve congresos realizados.
La segunda estriba en el mantenimiento y más aún en la agudización de las condiciones en que nacieron estas ideas y que justifica y que justificaron y siguen justificando el empeño en esta lucha. Hay una realimentación entre la validez de los principios enunciados y las circunstancias, en tiempo presente, que le dieron origen. La permanencia de la arbitrariedad, la injusticia, la impunidad, la explotación, la guerra que no cesa es lo que nos interpela a continuar, personal y colectivamente, en el empeño por la liberación.
De la manera como lo expresa el lema de este congreso: a los desafíos actuales, respuestas colectivas.
El conocimiento esta en todos. Visible, oculto.
Esta aceptación es una actitud crítica con respecto a la actual mirada que lo establecido, las academias y las universidades tienen de sí mismas, como
poseedoras de todo conocimiento válido y expulsoras de todo otro saber, especialmente del que proviene de las experiencias de los pueblos.
El congreso es internacional, nacido acá y nos reúne desde las Américas todas, diversas en su realidad toda y enfrentadas a un sistema, uno, que nos acerca. Un sistema del dinero que niega nuestras diversidades, que lleva cinco siglos de negarnos, de acabarnos, de someternos. En este congreso, en este espacio y tiempo, nos hemos encontrado y hemos experimentado nuestras diversidades. En este mundo social polarizado que nos aparta en categorías distantes y que dificulta intencionalmente el encuentro y convivencia en las diversidades que somos y queremos ser.
Lo nuevo no puede ser copia de lo que ya existe, sino motor de cambio. El camino anterior es el que nos trajo acá y nuestro compromiso y nuestras decisiones nos llevarán hacia adelante. La tarea empieza en casa. La coherencia entre pensar, sentir y actuar de una manera que nos dignifique y dignifique a las otras, a los otros, eso es lo que constituye una acción liberadora. No se vale los principios hacia lo social externo y su ausencia en nuestro trabajo de grupo, colectivo, institución, en nuestras relaciones y propósitos. La tarea pues comienza en nosotras, en nosotros.
Resolver y disolver categorías que nos impidan reconocernos en el otro, valorarnos y respetarnos, creer en el otro que somos. Afirmar la autoestima y negar la arrogancia. La liberación es lo concreto, se da en lo real, en la vida que vivimos. La gran cosa la busca el poder, el empeño liberador camina en lo pequeño de nosotras y de nosotros que se hace más grande al acercarse y hermanarse de otros pequeños como nosotras, como nosotros, al reconocernos en el horizonte que nos ayuda a caminar, la liberación de los pueblos, de las gentes.
Nuestro próximo encuentro, nuestro próximo congreso, será por ello un paso más de nuestros caminos ya emprendidos y seguimiento de los avances, maduración de los aprendizajes que entre todos y todas nos hemos dado. Hacer realidades, prácticas, relaciones, comunicaciones concretas, de nuestros aprendizajes e intercambios que en este congreso, que continua en nosotros, hemos compartido. Preguntado caminamos. Poner en hechos las palabras. Poner en hechos las ideas. Poner en hechos los sentimientos.
Ahora dejaremos esta Universidad de la Tierra que con corazón generoso, con trabajo y con cariño nos acogió y nos cuido, es el tiempo de caminar las palabras.
Este IX congreso se reafirma en la denuncia de todas las injusticias que sufren nuestros pueblos, que lastima a nuestras gentes en América toda y en el mundo y llama y anima a todas las gentes presentes y ausentes a suscribir las acciones urgentes y las permanentes, a apoyar las resistencias y participar en la construcción de otros mundos. Otros posibles. Otros mundos necesarios. Otros mundos que ya existen.
Entretejemos nuevas visiones y caminos, resaltando flores y colores de cada pueblo; para que la vida florezca.

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